Pablo Torelli le compró su pase a Colón y ahora jugará en Rivadavia. Del pase habla todo Arroyo Cabral. La abuela María Griselda sonríe y sabe que los domingos cambiaron para siempre.
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La historia futbolera de Arroyo Cabral es increíble en matices. Tiene capítulos muy emotivos, algunos hasta las lágrimas, otros que llegan al asombro y por supuesto no faltan los que generan alguna polémica y en el relato se agigantan año a año con narraciones enriquecidas.
Futbolistas emblemáticos de cada club, enraizados con su historia hay para elegir, también si lo desea podemos encontrar otros que jugaron en los dos clubes y fueron figuras y familias y apellidos que se identifican con las instituciones también.
Pero como la historia siempre tiene capítulos nuevos, faltaba un capítulo contemporáneo, de esos que el pueblo hable por un buen tiempo.
Y llegó.
Pablo Torelli, un volante de 22 años, con grandes condiciones, ya no es más jugador de Colón. Hasta allí podría tratarse de una situación más. Lo llamativo es que el futbolista compró su propio pase y se lo cedió al clásico rival, donde ya entrena.
Para que se entienda bien. Le compró el pase a Colón y desde la próxima fecha jugará en Rivadavia.
El pibe lo toma con naturalidad. Sabe perfectamente que no es algo que sucede todos los días, pero en su análisis no lleva el hecho al análisis pasional, que muchas veces conduce a los extremos.
“Todos en el pueblo saben que mi familia es colonista, que todos son de Colón, salvo mi abuela María Griselda, que es una fenómena y que aún siendo fanática de Rivadavia siempre me fue a ver jugando yo en Colón. Bueno, ahora le regalaré la posibilidad de ir a verme con la camiseta de Rivadavia. ¿El resto de la familia?…Y espero que lo entiendan”, comenta Pablito Torelli.
“No le busquemos demasiadas explicaciones. Uno quiere jugar donde esté cómodo, donde se sienta bien. Hubo algunas situaciones que me incomodaron, yo tenía que cumplir con dos partidos de suspensión del campeonato anterior y ya los cumplí, por lo que ya estaría en condiciones de jugar este domingo en el clásico. La transferencia ya se realizó y estoy habilitado para jugar. Creo que con buen criterio se decidió que no sea en el clásico (este domingo en cancha de Rivadavia), sino a partir de la fecha siguiente, en la que Rivadavia enfrentará a San Lorenzo de Las Perdices”, agrega Torelli, quien ya practica con el plantel de Rivadavia.
El pibe aclara que “la idea original no fue comprar mi pase, arreglar con Rivadavia y cambiar de club. Yo venía pensando en comprar mi pase desde hace un tiempo, una vez que lo hice surgió la posibilidad de jugar en otro club (¿Ricardo Gutiérrez?), no se dio y de pronto apareció lo de Rivadavia. No era una decisión fácil, pero ya está. En el pueblo todos saben que clase de persona soy, Rivadavia me abre las puertas y si bien la familia Torelli tiene raíces colonistas, ni se imaginan lo contenta que está mi abuela…Y si ella está contenta, yo también”.
Pablito Torelli, de Colón a Rivadavia, sin estaciones intermedias. Con el agregado de comprar su propio pase y negociarlo con el rival de toda la vida. Lo vive de la misma manera con la juega. Sin dramatismos, al fin y al cabo, piensa, es sólo fútbol.
Asegura que fue una decisión absolutamente personal. Sin embargo los futboleros, en sus diálogos nocturnos, se animan a sospechar que la influencia de la abuela María Griselda algo tuvo que ver.
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