Por Alberto Arce (p)

Es lunes 19 de julio en este invierno crudo en Villa María con la temperatura bajando considerablemente cuando se esconde el sol. Jornada previa al Día del Amigo. Pablo Giraudo sabe perfectamente que una etapa trascendente de su vida como dirigente deportivo ha concluido. Ya no será quien tendrá la enorme responsabilidad de conducir, generar los recursos y ocuparse hasta de los más mínimos detalles de la participación de Ameghino en la Liga Argentina de Básquetbol.

Acordamos la entrevista para VILLA MARIA NOTICIAS Y FM SPORT y compartimos las preguntas con los relatores Miguel Angel Juan y Diego Godoy en el programa “Tiempo de Deportes”.

 

-Es una decisión que venía masticando desde hace un tiempo, por eso apareció la figura de un manager con la intención de descomprimir mi tarea. Creo que es el momento de dar un paso al costado, deseo que se involucre gente nueva y quizá por mi presencia o mi sombra en el club no haya podido o decidido hacerlo o en realidad no se animó. Hay gente muy capaz que seguirá ayudando a Ameghino y también muchas voluntades que podrán sumarse.

-¿Hasta dónde tiene alcance su decisión de alejarse?

-En realidad corresponde a un alejamiento de tareas, de responsabilidades. Si no estuviese seguro que el club puede continuar no hubiera tomado esta decisión. Ya no tendré toda la mochila que significa la estructura del club sobre mis espaldas. Fueron diez años muy intensos en mi vida, en los que fui feliz, pero también resigné horas a mi familia, al trabajo. En épocas de normalidad llegaba a trabajar a Don Emilio a las 7 de la mañana, me iba a las 7 de la tarde al club y volvía a casa casi a la medianoche. Todo eso produce un desgaste, máxime si tenemos en cuenta que a veces mi tiempo laboral en la empresa también se lo dedicaba a Ameghino a través de gestiones y distintas llamadas o entrevistas.

-¿La decisión es absolutamente independiente de los resultados deportivos?

-Absolutamente.  Por supuesto que me hubiese gustado ganar, ascender o jugar la final por el ascenso a la Liga Nacional (la máxima categoría), pero no pudo ser. Estuvimos cerca. Creo que teníamos un plantel como para llegar a esa instancia, pero igual realizamos nuestra mejor campaña en la Liga Argentina.

Digo que mi decisión no está atada a los resultados porque tuvimos derrotas más duras que estas de las semifinales y seguimos adelante.

Jugamos dos torneos diferentes, el de la competencia y el del acompañamiento y esfuerzo a nivel dirigencial y no tengo dudas que hicimos todo lo posible para estar lo más arriba posible.

-¿A lo largo de una década tuvo Ameghino de parte del Gobierno local y el Estado Provincial el acompañamiento que semejante esfuerzo requería?

-Es un tema complejo de tratar, pero hay que ser realista. La mayoría de los clubes que participan en la Liga Argentina de Básquetbol tienen “calzado” casi el 80% de su presupuesto a través de aportes gubernamentales y nosotros en diez años de competencia no llegamos ni siquiera al 5%. Creo que por allí pueden encontrar una respuesta. La política deportiva de Córdoba está lejos de aportar soluciones a casos como este si lo comparamos con la legislación que rige en Santa Fe o Entre Ríos, donde está establecido que un porcentaje de lo que se recauda por juegos (casinos, por ejemplo) tiene que destinarse al deporte. Para competir en el alto nivel se necesita mucho dinero y Ameghino no tuvo el respaldo que le hacía falta.

Quiero comentar algo que no es un dato menor. Nos hubiese gustado quedarnos en un hotel en Córdoba para afrontar los juegos más decisivos, pero debimos viajar porque el presupuesto no daba y está muy claro que en ese aspecto dimos ventajas. La respuesta a ello es simplemente que necesitábamos dinero y un apoyo que nunca estuvo. Sé que la plata que nos prometieron del Gobierno local aparecerá, pero era para antes de jugar estas instancias no de aquí un mes hacia adelante. Ahora ya quedamos afuera. Son situaciones que causan bronca, un malestar que no se puede disimular.

Lotería de Córdoba y Bancor, por ejemplo, aún no nos depositaron lo que nos prometieron para este año, que ya transcurrió más de la mitad. De Lotería con anterioridad cobramos una sola vez y por una gestión que realizó Raly (Raúl) Costa. Así es muy difícil.

-¿Al final de esta temporada Ameghino registra algún déficit?

-No. No tenemos deudas. Por eso decidimos no concentrar en hoteles, porque no disponíamos de dinero y no podíamos ni debíamos endeudarnos.

-¿Si el club no tiene compromisos económicos que saldar, si está conforme con los resultados deportivos y las obras realizadas, por qué decide dar un paso al costado?

-La pasé muy mal con el COVID-19. Atravesar esa situación me impactó en sobremanera, por momentos me sentí solo, triste. Y ahora que finalizó esta etapa creo que debo dedicar más tiempo a mi familia. Tengo 50 años y cuando me pasó lo del COVID 19 pensé que no salía.

-¿Cómo imagina el futuro inmediato de Ameghino?

-No tengan dudas que vamos a cumplir con nuestras obligaciones y en los próximos días presentaremos todas las cuentas en cero con relación a esta temporada, pagando a jugadores, cuerpo técnico y auxiliares. Eso forma parte de nuestro ADN. El libre-deuda estará disponible en pocos días y Ameghino una vez más cerrará sus números cumpliendo con todos. Para el futuro imagino un equipo más austero y con cuestiones mejor organizadas desde lo económico. Tampoco tengo dudas que en octubre Ameghino estará jugando una nueva edición de la Liga Argentina de Básquetbol. Los que llegaron como refuerzos ya se fueron, salvo Essengue (Gastón) y Mencia (Yoanki). Con Essengue estamos viendo su viaje a México y en el caso de Mencia irá a Comodoro Rivadavia.

-Ameghino además de crecer a nivel de exigencia y participación deportiva también dedicó, a través del esfuerzo de sus dirigentes, recursos para obras y un mejoramiento integral de las instalaciones.

-Es lo que hablamos siempre con Ariel (Ferreyra). Teníamos que participar en un torneo de otro nivel, pero también crecer desde lo institucional. Encontramos un club que estaba para ponerle el candado y lo recuperamos en todo sentido, con un nuevo piso, tribunas, otra cancha alternativa, nuevos baños, vestuarios y otras obras. Recuerdo que tuvimos que ocuparnos hasta de cuestiones relacionadas con la personería jurídica.

-¿Qué quedó pendiente en estos diez años?

-Personalmente me hubiese gustado profundizar aspectos desde lo social. Tuvimos un merendero y debimos cerrarlo. Tenemos chicos becados, a otros les compramos zapatillas o les pagamos los boletos del colectivo, pero un club debe ser el primer eslabón desde lo social y ese es un compromiso que no pudimos desarrollar en su totalidad. Esta pandemia puso a los clubes y a muchas familias también, claro, al borde del abismo. No tenemos chicos, no tenemos ingresos y se hace muy difícil sostener a un club en estas condiciones.

 

Pablo Giraudo ha decidido tomar distancia, lo que no significa alejarse del todo. Es algo así como correrse de la foto, salir de la escena, dar unos pasos hacia el costado y al tiempo que el calendario transcurra, analizar todo lo vivido, sacar conclusiones y ver desde otra perspectiva el desarrollo de los nuevos acontecimientos.

Hay sucesos en la vida de las personas que necesitan el reposo, el cobijo familiar y un descanso. Después, el tiempo (siempre el tiempo) pondrá las cosas en su justo y preciso lugar.

Conoce el camino de regreso. Volverá.

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