Por Alberto Arce (p)

Sostiene que nunca pisó ningún suelo sin contar historias de fútbol y que siempre hizo notar que una de las mejores trata sobre un pueblo lejano que era el suyo. Dijo que ese pueblo era un bar como el del Unión Central, pero que eso resultaba un detalle porque su pueblo profundo eran los compañeros del bar. Y dijo también que la vida intensa enseña a pertenecer a muchas partes pero a la vez le da potencia a la fuerza del origen, como sostiene Ariel Scher.

El “Zurdo” Miguel Angel López (76), de regreso a la Villa, después de dos años de ausencia, con mucha nostalgia por algunas pérdidas (se fueron el “Nene” Miranda y Juan Carlos “Cacho” Destéfanis, dos de sus grandes amigos), con ganas de hablar y de volver.

-Cuánto tiempo había pasado de su última visita?
-Dos años, que me resultaron eternos. Los últimos meses fueron casi insostenibles, por la nostalgia. Recuerdo alguna vez que alguien sostenía que le gustaba partir, porque eso significaba al mismo tiempo comenzar a ilusionarse con la posibilidad de volver. Si por mi fuera, yo no me iría más. Me encantaría vivir aquí o en Ticino, porque pese a que Colombia es mi segundo hogar, aquí están mis amigos, los que van quedando, las postales de mi adolescencia y juventud. El lugar donde uno siempre quiere volver y si fuera posible para quedarse.
-¿Y existe una posibilidad de quedarse?
-En lo inmediato lo veo difícil, casi imposible, por una cuestión de trabajo. Tendría que existir una posibilidad de trabajar en el fútbol, evaluar y luego decidir.
-¿Qué tareas está desarrollando en Colombia?
-Estoy viviendo en Barranquilla, un lugar muy bello, a cargo de una escuela en la que entreno y preparo a juveniles que luego de ser observados, entrenados y seleccionados son recomendados a distintos clubes, no sólo de Colombia, sino de varios países. Por ejemplo, ahora hay tres pibes en Belgrano de Córdoba, uno de ellos con gran proyección.
-¿Sigue soñando con fútbol?
-Todas las noches. Me acuesto pensando en fútbol, sueño fútbol y me despierto con proyectos de fútbol. Es algo que se repite bastante y me alegra, porque me ayuda a sentirme vivo, con ganas.
-¿Se siente futbolista aún, sueña partidos?
-No, uno se sentirá futbolista toda la vida, porque ese es su origen, pero cuando comienza a ser entrenador, la óptica cambia y todo se modifica. Es como que el futbolista de alguna manera quedase algo relegado y uno comienza a ver aspectos que antes no le prestaba atención.
¿Por ejemplo, Miguel?
-Casi todos los que están en el fútbol saben de lo que están hablando. Por eso casi todos armamos y desarmamos selecciones y equipos completos. Y es muy factible que en muchos casos la coincidencia en los nombres sea total, pero la función de un técnico no es solamente la de dirigir, está para enseñar hasta el último de sus días, para corregir, y para darle la titularidad a los que considere son de mayor utilidad para el objetivo, ya sea un partido o un campeonato. Hay que achicar los márgenes de error y no dejarse llevar por las impresiones de la mayoría.
-¿Qué ejemplo podría utilizar?
-Uno simple. Dentro de los 11 jugadores que puede elegir esa mayoría, seguramente el técnico también coincide en casi todos, pero allí tiene que aparecer su capacidad para no confundir lucimiento con rendimiento. En el fútbol hay una palabra que todos deberían respetar: equilibrio. Esto es lo que ordena a los desordenados, potencia a los buenos equipos y hace invencibles a los que cuentan con talentos en todas las líneas. Casi como una postal de la vida misma, podés tener talento y te puede ir bien, una, dos, tres veces, pero el que tiene todo en orden, la cabeza, los objetivos, el bolsillo, los valores, seguro que a ese le va a ir bien casi siempre. Bueno, en el fútbol pasa lo mismo.
-¿Lo llaman para brindar charlas, asesorar a técnicos, futbolistas, dirigentes?
-Sí, y eso representa un ingreso económico extra, que a esta altura de la vida ayuda.
Por eso digo que más allá de mis deseos de volver aquí, tendrían que darse ciertas condiciones.
-¿Quien fue el entrenador que más lo marcó?
-Osvaldo Zubeldía, lejos el mejor de todos. Un adelantado. Cuando se entrenaba con dos pelotas, él ya aparecía con los bolsos y había treinta balones para practicar Cuando todo era improvisación, él comenzó a trabajar el ofsside con la pelota detenida en los tiros libres, los tiros de esquina al primer palo. Por citar sólo dos ejemplos. Siempre supo lo que quería y lo que hacía. Lo tuve como entrenador en Estudiantes de La Plata (me recomendó a Ferro Carril Oeste porque en mi lugar tenía a Aguirre Suárez) y luego en Nacional de Medellín, donde colgué los botines y me ofreció quedarme para que lo ayudara como entrenador de los juveniles. Recuerdo que cuando nos encontramos en Nacional, me preguntó si le guardaba algún rencor por haberme recomendado ir a Ferro. ¿Cómo le iba a guardar rencor? Me vino de frente y a los hombres que proceden así hay que respetarlos. El habrá tenido sus razones y yo después de ello fui a River Plate y gané todo con Independiente.
-¿Lo del grupo, “la gran familia” de Independiente era real o los títulos agigantaron esa mística?
-Esos planteles de Independiente, el del saludo tradicional, el del orgullo nacional, el de las Libertadores que nunca nadie pudo igualar y que, vale remarcarlo, fueron ganadas de visitante no tiene comparación. Aún hoy cuando voy a Domínico (lugar donde Independiente tiene su campo de entrenamiento en el gran Buenos Aires para mi corazón es una fiesta encontrarse con el “Chivo” Pavoni, con “Pepé” Santoro.
-Según Ud. Santoro fue un arquero estupendo y a veces también con algo de suerte…
-Siempre recuerdo un partido en el que la pelota pegó en un palo, recorrió toda la línea, pegó en el otro, volvió por la misma línea en el recorrido inverso y cayó mansita a los brazos de “Pepé”. Me acerque, le toqué la cabeza y le dije, estas cosas sólo te pasan a vos…
-El tiempo, que siempre enseña, también permite comparar épocas, situaciones. Hoy quienes gobiernan el fútbol son empresarios, mercaderes disfrazados de dirigentes. ¿Qué opina de la actualidad de nuestro fútbol?
-Lo que decís es cierto. Hay demasiados delincuentes manejando esto del fútbol, pero no sólo aquí, sino vayamos al ejemplo más reciente que fue la decisión de la Conmebol, de sacar a River del Monumental y de montar un negocio en el Bernabeu.
Cuando leo sobre los barras bravas del fútbol, me da bronca, siento impotencia. Porque esa gente no es del fútbol, es de la sociedad, es más diría que tienen una relación más directa con el fútbol que con la política. Hoy les da lo mismo que el club al que representan gane o pierda, por supuesto que si gana mejor, porque el negocio que tienen montado no se interrumpe.
A los barras bravas de mi época los “limpiábamos” nosotros, los propios futbolistas.
-¿Cómo que los “limpiaban” ustedes?
-Sí, porque en un club se sabe todo, el jugador juega y si bien durante los 90 minutos por la multitud no escuchás ni lo que está gritando el técnico, cuando termina el partido te cruzás con los hinchas o te hacen saber quien te había insultado. Bueno, al menos esto era así antes.
-¿Y entonces?
-Y los íbamos a buscar. De a uno a ver si se atrevían a p….en la cara. Y ninguno se prendía. En Independiente nos insultaron a todos, incluso al “Bocha” cuando fue técnico. Yo, cuando era jugador ni dudaba con encarar a los que me insultaban y te puedo asegurar que la mayoría de los compañeros de esos equipos del “rojo” procedíamos de la misma manera. Allí también hay una respuesta sobre aquello de “la gran familia” de Independiente.
-¿Cuando lo invade la nostalgia apela al bandoneón que lo acompaña desde siempre?
-Sí, es otra de mis pasiones. Es un instrumento para quererlo, para dedicarle tiempo, para estudiar de manera permanente. ¿Aquí tengo lo último que compuse lo querés escuchar? Un maestro me hizo los arreglos de “A mis amigos” (el tema de Alberto Cortez con música de tango).

Suena muy bien (realmente es así), le digo. Y el “Zurdo” infla el pecho como si saliera jugando con pelota dominada en medio de Cruyff y Pelé juntos.

-A propósito de Pelé y Cruyff, jugó contra ambos..
-Sí, dos fenómenos. El partido en el que enfrenté a Pelé fue con River y ante Cruyff con Independiente. Lo del Negro, superlativo, porque no sólo que era un jugador estupendo, completo, indescifrable, era guapo. Y cuidado con hacerlo enojar porque te c….a patadas y si era necesario también a trompadas. Recuerdo que esa noche ante el Santos el árbitro me anuló un gol de cabeza que significaba el 2-2. Cuando terminó el partido yo fui a tomar algo a una confitería que frecuentaba, estaba solo en la barra. Llegó Pelé, y el dueño del local le indicó que yo estaba en la barra, que era el 2 de River que había jugado con él hacía un par de horas. Me invitó a su mesa, compartimos unas copas y estuvimos charlando un largo rato.
Cruyff un flaco distinto, un estratega, pícaro, con todo un equipo jugando para él.
Pero el mejor era Rojitas (Boca), ese sí que fue un fuera de serie.
-¿Y Maradona? ¿Y Messi?
-A ver, Maradona es de otra dimensión. El está por encima de todos. Y Messi es, por lejos, el mejor de los últimos años.
-¿Es cierto que con Roberto Perfumo siendo ya dos consagrados se juntaban a cenar y cantar tangos?
-(Jajaja imposible olvidarlo a Roberto) El era el 2 de Racing y yo el 2 de Independiente, ya habíamos sido campeones. Habíamos logrado un nombre dentro del fútbol y nos hicimos amigos, nos juntábamos a cenar y recuerdo que el preferido de él era este que tengo aquí en el teléfono que también lo saqué con el bandoneón: “El sueño del pibe”. Hoy una situación así no sería factible. La “modernidad” lo impediría.
-¿Qué situaciones del fútbol le incomodan?
-Por sobre todo, las mentiras. Como las de las VAR, un sistema para legalizar la trampa. Antes decidía el árbitro, una persona que todos veíamos, ahora el poder de decisión lo tiene alguien detrás de una pantalla, que no vemos. Además, no todas las jugadas dudosas van al VAR, entonces de qué justicia estamos hablando.
-¿Y qué otras mentiras existen?
-Uff hay tantas y de todos los colores. No hay que dejarse engañar cuando nos hablan del semillero. Los grandes no tienen semillero, dicen del gran trabajo del Barcelona y del Real Madrid y cuando venden a un jugador consagrado, salen a buscar dos. Siempre están comprando. Barcelona, sin ir más lejos, todavía no logró reemplazar a Dani Alves. Entonces de qué trabajo de base estamos hablando. El Manchester City sale a comprar equipos enteros…y dale que va.

El “Zurdo” López en la Villa. Recuperando esencias, gustos, sensaciones, afectos, recargando el alma.
Fue cuatro veces campeón de la Copa Libertadores y campeón del mundo con Independiente, jugó en River Plate y dirigió a Boca, fue técnico de Diego Maradona y como jugador enfrentó a Pelé y Cruyff. Además, campeón con Junior y Nacional de Colombia, tres veces con el América de México y la lista es extensa.
El “Zurdo” en casa, con virtudes y defectos, con las conflictos que surcan incluso a los individuos más nobles, coherente en las palabras y en los actos, proclamando la alegría como objetivo de la existencia, haciendo flamear al fútbol como una bandera de la belleza y comprometiéndose en cada movimiento de su cuerpo a proceder reconociendo que el resto de las personas son tan importantes como uno.

Fuente – foto: Puntal Villa María. 

Fotografía: Gonzalo Vega. 

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