Por Alberto Arce (p)
Juan Manuel Taborda está en un momento trascendente de su carrera. Acaba de lograr su tercer título latino mediano, sumándole el de la FIB a los ya conseguidos en la OMB y el CMB. Está en el décimo lugar en el ranking mundial OMB y en el horizonte aparece lo más apetecible, lo que tanto anhela: las peleas que pueden llevarlo a combatir por una corona mundial.
Le costó mucho tiempo (y esfuerzo) llegar hasta aquí. Un prolongado paso por el amateurismo y ya casi cinco años de profesional con un invicto que comprende unas 18 peleas. Nada mal, eh…Un bocado apetecible para promotores, gente de negocios y también para los amigos del campeón, esos que siempre aparecen cuando huelen dinero, salidas prolongadas y algunas satisfacciones imposibles de conseguir y sostener sin alguien que las financie.
Y es aquí donde Juan Manuel Taborda tiene que estar atento. A los que comienzan a acercarse, a revolotear alrededor de su récord y su billetera.
No debe bajar la guardia porque si ningún boxeador logró ganarle, es posible que algunos actores externos puedan hacerlo tambalear.
Hay algunos acontecimientos que en los últimos tiempos lo ubicaron en otro escenario diferente al de un cuadrilátero y por seguir consejos que no debió atender no sólo perdió una buena cifra económica, sino que además quedó en medio de comentarios nada favorables por la causa ZOE. Personalmente logró eludir el golpe, pero sufrió algunos daños colaterales y unos cuantos días de disgustos que lo tuvieron lejos del gimnasio y cerca de tribunales y de abogados. Innecesario.
El viernes, en ocasión del pesaje, por primera vez en su carrera debió subir dos veces a la balanza para dar el peso en medio de una transmisión para varios países. Que lo que ocurrió después (nocaut en el segundo asalto ante el colombiano Juan Boada) no permita pasar por alto lo del pesaje. Un descuido en la preparación de ese tipo muchas veces puede pagarse caro, muy caro.
Los amigos del campeón traen salidas y con las salidas aparecen las copas y el alcohol. Y ante el escenario que se avecina, con exigencias ante los mejores, las únicas copas que Taborda se puede permitir son las de las vitrinas de trofeos y el único alcohol el del gel con barbijo incluido para cuidarse en todo sentido.
Juan está ante una oportunidad única, adentrándose en un camino solo para los elegidos. La categoría mediano fue y es la de las grandes estrellas del boxeo mundial y para triunfar allí se necesita una cabeza que sólo piense en boxeo, en entrenar y combatir, que nadie lo distraiga con operaciones económicas que lo convertirán en millonario de la noche a la mañana o con salidas nocturnas que al otro día no le permitirán levantarse para el footing matinal.
Lo que viene es muy trascendente como para estar desatendiendo lo que tanto costó transitar y la complejidad de lo que debe afrontar.
Juan Manuel no está casado ni tiene hijos, por lo que en ese aspecto no tiene responsabilidades que afrontar a nivel familiar. Tampoco situaciones económicas que lo aflijan. Aclaro esto, porque es la contracara con relación a muchos boxeadores de la actualidad.
Cuidado con los amigos del campeón Juan. Manténgalos lejos. Son peligrosos, aunque parezcan simpáticos y encantadores. Escuche a los que estuvieron siempre, a los afectos. Ya habrá tiempo en el futuro para “asesores” económicos, negocios que prometen ganancias impensadas y salidas permanentes.
Usted trabajó mucho para llegar hasta aquí. Y su tiempo es hoy…y es suyo…solamente suyo.
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