Víctor «León» Pacheco, un destacado piloto de motociclismo, falleció a la edad de 71 años. Fue un referente de la época junto a Rubén Rosales (padre de Mauro) y César Pérez, entre otros.

Su amigo, Santiago Panero, lo despidió así a través de las redes sociales (textual):

El León …
Recuerdo muy claro el día que te ví por primera vez…
Yo estaba de vacaciones con mi familia, tendría 7 u 8 años…
Un día nos enteramos que había una carrera que cruzaban en motos cross las Altas Cumbres y allí fuimos, el sábado llegaban a Mina Clavero y El domingo volvían a Tanti…
el domingo antes de la largada fuimos a recorrer los boxes…mi viejo me dijo: mirá ese es Víctor Pacheco, es de Villa María…y fuimos a saludar, de la mano de mi viejo era la primera vez que veía un piloto de motos de «verdad»..y me impactó.. tus rulos! esa melena que justificaba tu apodo, las botas!, el pantalón colorido, la pechera, coderas, guantes con agujeritos, casco abierto con visera antiparras divididas!!!, igual a las fotos de las cartas Súper Triunfo, Match 4 y a los papeles para forrar los cuadernos… y te tenía enfrente mientras hablabas con mi papá… y vi y toqué tu moto….era verde…tenía gomas con tacos y radiador!! en el motor esa Z de Zanella en rojo….y como bramaba!!!! tenía que taparme los oídos cuando la pusiste en marcha…
se vino la gran largada, todos en varias íineas de a diez motos, cuando largaron el piso tembló! .. saliste entre los primeros y la polvareda no dejó verlos más pero se los escuchó perderse entre las Altas Cumbres…
no había radio que transmitiera esa carrera ni internet para saber como había salido Pacheco.. sólo el diario Noticias del lunes lo debe haber publicado, pero como estábamos de vacaciones unos días más no pude saber como habías llegado a Tanti… recién me enteré varios años después que habías ganado tu categoría y salido campeón, me lo contaste vos en una carrera entre mate y mate…esos mates dulces en mate enlozado de chapa negra que tomábamos en el taller de José Ingenieros casi Vélez Sarsfield adonde llegué para ver si podías hacer andar más a mi Zanellita 50 con la que empecé a ir a correr a Oliva, eran los domingos en las carreras y los lunes a comentar y revivir historias en tu taller, entre motos, cilindros, el banquito de madera, el calentador con la pava de aluminio abollada que llenabamos en la canilla de afuera…el olor a taller! ese olor tan lindo que mamé de chico con mi viejo…
y me contabas historias.. de las Pumas… del Zapato.. el parque de Villa Nueva.. los viajes y me contagiaste esa pasión que siempre tuviste por las motos…
Luego compré la importada! la Kawa al gordo Menta y no tenía en que ir a las carreras y nos íibamos en el camión del «Batata»… y después en la Chevrolet con Marcelo Mollar al Provincial en donde nos disputamos el título hasta la ultima fecha en Río Segundo…estabas casi más contento que yo cuando lo gané, siempre me apoyaste, aconsejaste y ayudaste. De vez en cuando pasabas a saludarme por mi trabajo, otras nos acompañabas a las carrera del C.A.M. , junto con Germán Beccaría, hacíamos un trío bárbaro, entre tanda y tanda escuchar tus anécdotas, pedirte consejos…nunca te vi muy enojado o rezongando, siempre tenías una sonrisa para todos, todos te conocían y tenían alguna anécdota con vos, hace poco me invitaste a participar en carreras de motos clásicas en la que estabas participando, esperaba con ansias ese momento, lamentablemente no pudo ser…te llamaron para largar…es la hora..y vuelvo a verte acomodarte el casco, los guantes, las antiparras….no hay ruido a motores…no hay polvareda…pero mis ojos se ponen colorados y se nublan al verte picar en punta y bajar el pie para encarar la curva…y te vas…. con tus motos, tu kayak, tus perros….esos que esperaban tu chiflido, tus caricias y el bizcocho…. nosotros acá esperaremos volverte a ver para que nos cuentes los detalles entre mates dulces y bizcochos… Chau León, acelerala toda…como lo hiciste toda tu vida, gracias por dejarme ser parte de ella, chau Víctor….chau Genio…
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