Comentario de Fabio Morisetti

 

Un trabajado triunfo consiguió Ameghino por 84 a 81 sobre Independiente de Santiago del Estero. El “León” sufrió hasta el final, pero pudo festejar esperando el juego del viernes con mayor tranquilidad.

Empezó mejor Independiente, que se fue arriba y, en tres minutos sacó seis de ventaja (10-4) gracias a los libres de “Super” Spalla y Palacios.

Ahí apareció Matías Cuello, que con cuatro puntos consecutivos puso en carrera al “León”, que aprovechando el envión logró pasar al frente con el aporte de Abeiro y Baeza. El parcial de 8-0 puso las cosas 15-13 y la banca visitante decidió pedir tiempo muerto con medio cuarto por jugar.

El partido se hizo rico en emociones y bien jugado, con una marcada paridad que hacía que el liderazgo cambiara permanentemente. Un doble de Brown con un “gancho cielo”, a falta de  seis segundos, cerró el segmento con Ameghino arriba 23-22.

La gran virtud que mostró el local en el comienzo del segundo período fue la tranquilidad para atacar. No buscó tiros incómodos, se tomó su tiempo para diagramar cada ataque, y un triple de Iglesias puso la máxima en siete (33-26), lo que obligó a  Montenegro a tener que parar las acciones nuevamente con cuatro minutos jugados.

En la vuelta, dos pérdidas consecutivas de Ameghino hicieron que Independiente se acercara, con un libre de Readus y una bomba de Palacios, lo que generó el pedido de tiempo muerto por parte de Pablo Castro.

Ameghino era más prolijo a la hora de generar juego, pero entraba en peligrosas lagunas que eran exprimidas al máximo por la visita, que pasó adelante con el aporte de Spalla, principal vía de gol de los santiagueños. El ex Atenas colaboró con 13 puntos en el primer tiempo.

Sin embargo, un buen cierre, con un dos más uno de Brown, hizo que Ameghino se fuera al descanso largo 43 a 40, en un partido sumamente parejo.

Daba toda la impresión de que si el local apretaba el acelerador se quedaba con los dos puntos, pero debía poner especial énfasis en no irse mentalmente del partido. Neutralizar a Spalla y Readus en ofensiva era el objetivo para la segunda mitad.

El tercer parcial vino con un juego muy lucido del “León”, con un pensante Baeza que rápidmente llegó a las diez asistencias. La buena conducción, más los triples de Cuello y un goleo bien repartido hicieron que por primera vez sacara diez de diferencia (57-47), lo que hizo que la visita pidiera tiempo con 5.08 por disputar.

Con un quinteto compenetrado, que no se resentía en los relevos, Ameghino volvió a mostrar la cara que era habitual en la etapa previa del torneo: un equipo compacto, áspero y con juego solidario.

Pese a un pequeño repunte de Independiente, el local cerró con autoridad el período manteniendo diez de ventaja: 67-57. En los últimos minutos, fue muy importante la presencia de Juan Abeiro, que llegaba a 20 puntos en su casillero personal, sumándole siete rebotes, cuatro de ellos ofensivos.

El primer tercio del último período fueron del local, que mantuvo a raya a Independiente con la misma fórmula del resto del juego. Sin embargo, entró en otra siesta y, con un doble más adicional de Spalla, la visita se puso a tres, restando 5.37, que en básquet es una eternidad.

Con el fantasma de partidos anteriores rondando por el estadio, Ameghino guapeó en cada pelota, aunque ya no estaba tan fino. No obstante, un doble de Brown puso el marcador 81-76 con 1.58 por jugar, por lo que Montenegro gastó un tiempo muerto para tratar de revertir la historia.

Un triple de Weigand más un recupero de Readus hicieron que los santiagueños llegaran 81-83 con cinco segundos por jugar y la bola en su poder. Montenegro pidió su último minuto para tratar de organizar una ofensiva que, al menos, les brindara la chance de un suplementario.

La americana llegó a manos de Spalla, pero se la cachetearon cuando encaraba hacia el aro y terminó rebotando en un jugador visitante, por lo que, con 3.4 segundos, Ameghino volvió a ser poseedor del balón.

Un libre de Baeza cerró la historia 84 a 81, en un final para el infarto, pero que le dio al “León” el segundo triunfo al hilo, como para ir recobrando confianza.

 

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