José “Puro” Paz, Adrián “Pacquiao” Farías y Santiago Prado, una trilogía bajo la mirada de Adrián López

 

Por Alberto Arce (p)

El boxeo villamariense transita por una etapa de primavera. Con nuevos brotes que le otorgan colores intensos mientras se aguarda por las flores y luego los frutos.
Juan Manuel Taborda, invicto y de la mano de Mario Arano, es la figura convocante y representa una gran esperanza en el mediano plazo.
Sería aventurado asegurar un corto plazo, porque el boxeador es el más paciente de todos, no desea saltearse etapas y sabe que en algún momento llegarán las peleas por los títulos.
Tiene carisma, también autocrítica, y sabe perfectamente que la suya (la de los medianos) es una categoría en la que los errores se pagan con nocauts y muchas veces con algunos que dejan huella.
Entonces no le molesta el murmullo, el comentario sin que pase desapercibido que la gente quiere verlo con las figuras.
La necesidad de fabricar ídolos es proporcional a la maldad de querer voltearlos. Siempre fue así. Y lo seguirá siendo, porque es una actitud enraizada en la cultura de un alto porcentaje de los argentinos, que aman y odian, creen y descreen, apoyan y son acérrimos opositores casi siempre sin términos medios, ni grises.
Fuimos y seguiremos siendo eternamente-parece-la Argentina de la letra “O”. Peronistas o radicales, ahora macristas o kirchneristas, Boca o River, Menotti o Bilardo, Fillol o Gatti, como antes Gardel o Julio Sosa, Troilo o Piazzola, Ford o Chevrolet…y la lista sería interminable.
Algo de eso es lo que generó la aparición de Juan Manuel Taborda, con sus diez victorias consecutivas, muchas de ellas por nocaut. Están los que festejan la irrupción de un noqueador “made in casa” en la era post Alcides Rivera (es para celebrarlo, ya que parecía que esto nunca llegaría) y también se alinean los que quieren verlo probar el sabor de la sangre. El pibe ya la probó, tiene muchísimas peleas como amateur y ha recibido algunas manos (muy pocas, claro) que lo frenaron en su ímpetu de atacar siempre (está en su esencia, y bienvenido sea).
Pero además de Taborda hay vida y ojalá que un futuro promisorio en el revitalizado boxeo villamariense, hasta hace pocos años con propuestas amateur y ahora con festivales de profesionales todos los meses.
José Carlos “Puro” Paz encontró en tierras mexicanas lo que escasea por nuestra pampa: algunos billetes y la continuidad.
Ganarle dos veces a “Maromerito” Paz y en una ocasión a Omar Chávez, hijos de dos leyendas del boxeo mexicano, le brindaron una consideración que le permitirá volver y es muy probable que también pueda realizarse la versión 2 de un enfrentamiento con el heredero de Julio César Chávez.
“Puro” está primero en el ranking argentino de los superwelter y por ahora el título nacional no es una prioridad: los billetes de color verde que consigue en cada combate en México lo seducen más que cualquier otro desafío.
En este listado de apariciones se encuentran, además, dos pequeños gladiadores, Adrián “Pacquiao” Farías y Santiago Prado, dos boxeadores de las categorías menos rentables de este deporte (las bolsas nunca son elevadas), pero que tienen posibilidades de llegar más rápido a los primeros planos ante la escasez de púgiles de las divisiones mosca y supermosca.
Diez años después vuelve a presentarse una situación muy particular en el boxeo local, la de dos deportistas con proyección dentro de una misma categoría. Pasó antes con Diego “Rocky” Giménez y “Popi” Alassia y se repite ahora con Farías y Prado. “Pacquiao” entrena en el gimnasio que conduce Julio Kolasa en Villa Nueva y Prado lo hace en el que posee Alberto Rodríguez en calle Rucci al 650 con “Peladilla” y “Rocky” Giménez en el rincón.
El próximo festival será un día viernes y a comienzos de mes (elección acertada) en el Club Rivadavia, con la organización de “Pichón” Albornoz.
“Pacquiao” (será el protagonista del combate estelar) enfrentando a Guillermo Salguero, rival de Prado el mes pasado en Unión Central.
Prado sería programado en Río Cuarto en la velada organizada por Arano Producciones el mes próximo.
Y en medio de todo ello, el boxeo también trajo algunas divisiones, con renuncias masivas de la Comisión Municipal de Box encabezadas por Víctor Casas y ahora con varios arrepentidos que volverían a la acción tras obtener el “indulto” de la Federación Cordobesa de Box.
La última de las apariciones (en realidad se trata de un retorno) sería la de Adrián López, quien en una primera etapa podría ser un asesor en las carreras de José “Puro” Paz, “Pacquiao” Farías y Santiago Prado y posteriormente incursionar en la organización de festivales.
Trascendió que está en una etapa de planificación una velada en el Parque “Hipólito” Yrigoyen de Villa Nueva para enero o febrero con boxeadores locales en los combates estelares. Ni este festival, ni el regreso fueron confirmados por Adrián López, con pasado como futbolista y dirigente de Alumni (integrante del grupo conocido como “Los Apóstoles” que tuvo al “fortinero” durante siete temporadas en el Argentino “A”) y manager de Diego Giménez en su etapa dorada en el boxeo local.
El retorno del “Pana” López al boxeo fue tema de conversación en las mesas de café y en los gimnasios de las dos villas en los primeros días de la semana. El pasado siempre vuelve. Y como ahora, muchas veces es bienvenido.

Nota publicada en Puntal Villa María. 

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